Ancla

Categoría
Esther Bernal, Ilustración
Acerca de este proyecto

En su vacío, de lleno, la Luna anclada.

Amplia y en calma, sin mar ni olas.

Lejos de andar perdida en el hundimiento de las fases que la menguan.

Se acerca a la orilla entera.

Redonda como un ovillo de lana se enreda en su cuerda.

Lía y lía sobre el contorno de la pata.

La pata que nunca había sabido hacer otra cosa más que soportar el peso de la gravedad, ahora despegada, algo desencajada, sueña ligera a la deriva,

más cerca de la Luna que de la Tierra.

Por eso decía yo que,

una silla sirve para muchas muchas otras cosas,

cosas inimaginables…

 

 

Se trata de nueva reflexión basada en la realidad que nos envuelve, “la silla por ser una silla solo tiene una utilidad más la que se espera de ella”. Las etiquetas nos marcan unos límites. Recordamos la historia del pequeño elefante que da vueltas alrededor de un clavo que lo mantiene preso y por mucha fuerza que tiene no lo derriba porque así lo siente.

Eso es, la creencia de que no seremos capaces de cambiar nuestra vida, nuestras posibilidades, esta es sin duda nuestra jaula mental. La sociedad te da el candado para que cierres la puerta de tu propia cárcel y podemos caer en utilizar el candado y perder la llave…

Pero ¿ y si no hay puertas ni candados?¿ y si solo hay espacios por los que puedes entrar y salir sin barreras de ningún tipo?, ¡reinvéntate, sueña y muévete para lograr aquello que te propongas, nada ni nadie puede evitar a lo que tu fuerza de voluntad te lleve.  Por eso una silla sirve para muchas cosas y tú puedes llegar a donde nunca creíste posible.

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