Midolpina

Bio

Midolpina, así se hace llamar Miryam Jiménez, es el nombre que ha tomado prestado de su hija Elena Hassen-Bey, que lo inventó al ver ilusionada una muñeca que le regalaron sus abuelos.

Nace en Granada, en agosto de 1974. Desde pequeña, empezó a mostrar interés por el dibujo y los colores. Pasión heredada de su bisabuelo, su padre y su madre, que siempre la animaron a dibujar, excepto en la pared de su casa…

Con 24 años se diplomó en Marketing y Dirección Comercial en 1996, por la Escuela Superior de Estudios de Marketing y durante los dos siguientes años, realizó dos máster en Marketing, en Dirección y Gestión Comercial. Su primer trabajo se desarrolla en una pequeña empresa de diseño gráfico para después cambiar y trasladarse a la Industria Farmacéutica, en la que se mantiene durante 10 años. Un día, decide cambiar radicalmente su vida y comienza sus estudios en Bellas Artes.

Actualmente es graduada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, en el Centro de Estudios CES Felipe II, Aranjuez. Tiempo que compaginó recibiendo clases de grabado, de manos de su amigo y maestro, el pintor y grabador, François Maréchal Bissey.

Como Midolpina ha sido siempre muy inquieta y cree que el saber no ocupa lugar, continuó formándose y se puso a estudiar un posgrado de dos años, en Medios de Impresión Gráfica, Ilustración y Acuñación Artística, de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre – Real Casa de la Moneda (FNMT-RCM), Madrid. Tras el Máster, recibe una beca para trabajar en el departamento de Pre-impresión y Grabado Artístico, tarea que desarrolló durante el año 2019.

Su obra representa una VISIÓN muy personal de la artista. Midolpina se dio cuenta que, a lo largo de la historia, dentro del arte y la literatura, entre otras disciplinas, existen diferentes formas de contemplar la figura y el papel que representa la mujer en la vida.

En su trabajo contempla a la mujer como si fuera una casa. Un lugar que ofrece protección y que contiene felicidad (o no), entre otras muchas cosas. Sus figuras femeninas mantienen el rostro, por lo que no pierden su identidad. El cuerpo de las mujeres que ha creado ha sido estructurado en habitaciones que se convierten en espacios habitados, creando una historia alrededor del mundo de cada mujer. Fusiona lo orgánico (cuerpo) y lo inorgánico (casa). Donde la casa se convierte en el continente y el contenido, es el hogar (W. Bion, 1897).

Proyectos

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: El contenidos está protegido !!